La figura del visitador era una especie de inspector que controlaba que en las parroquias todo se hiciera correctamente y tomaba nota de las necesidades que tuvieran. Pues en esta ocasión se recogieron dos comentarios muy curiosos. El primero fue que daba orden de excavar seis sepulturas en el presbiterio de la iglesia de Santa María la Mayor para poder enterrarse los religiosos, ya que pensaba el hombre que enterrarse mezclados con el resto de la gente no era decente. El segundo comentario deja constancia de que los clérigos habían adoptado la costumbre de desayunar en “algunos sitios retirados” de la iglesia, lo que llevó a las criadas batir el desayuno en las escaleras del coro, y claro, el ruido molestaba a los fieles y despistaba al sacerdote durante las misas. Por ello ordenó que se desayunara en otra parte más alejada donde el ruido no molestase tanto.


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