Existen multitud de matices y detalles que es necesario entender para conocer el mensaje exacto que nos está transmitiendo, pero como curiosidad para una primera toma de contacto podemos decir que, respecto a los yelmos, sólo los reyes, príncipes y duques podían ponerlo mirando de frente; los condes, vizcondes, barones y nobles que han tenido alguna jurisdicción podían ponerlo terciado (mirando un poco hacia un lado, pero no del todo); y el resto de nobles e hidalgos debían ponerlo completamente de perfil. Sobre el lado hacia el que se orientaba el yelmo diremos que si mira hacia su derecha (nuestra izquierda cuando lo miramos de frente) indica hidalguía, y si mira hacia su izquierda indica bastardía. Sin embargo, estas normas no eran rígidas ya que en muchos casos se cambiaban, ya fuera por desconocimiento o por una simple cuestión estética buscando la simetría.


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