Se trataba de un pequeño recinto bajo el coro, a los pies de la iglesia, que contenía la pila bautismal de piedra labrada que se conserva de la original ermita de Santa Coloma. Es decir, que aunque la iglesia es del siglo XVI, la pila bautismal es del XIII. Los baptisterios se concebían como espacios separados del templo, a veces incluso en edificios diferentes, porque la persona que iba a bautizarse aún no estaba limpia del pecado original y, por lo tanto, no era digna de acceder al interior. En Santa María la Mayor aún puede verse la marca que dejó la verja metálica que limitaba ese espacio, a pesar de que la propia verja hace tiempo que desapareció de la iglesia.


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