Cuenta la leyenda que el rey Sancho VII el Sabio, durante la famosa batalla de 1212, rompió las cadenas de los esclavos que protegían al califa An-Nasir (llamado Miramamolín el Verde) y también le arrebató una esmeralda del turbante, que se trajo a Navarra a su vuelta. Para conmemorar este hecho y la victoria militar, Sancho VII habría cambiado su escudo por uno que incluyera las cadenas y, en el centro, la esmeralda. Por este mismo motivo aparecerían en el escudo de nuestro pueblo las cadenas, honrando a los soldados de San Vicente que valientemente lucharon también en aquella batalla. Pero parece ser que esta versión es más mitológica que histórica, pues las últimas corrientes historicistas defienden que Sancho VII nunca utilizó las cadenas en su escudo, sino que siempre empleó el águila negra. Al parecer, el verdadero origen de estas “cadenas” está en los escudos de madera reforzada con remaches de hierro colocados de manera radial que llevaban los soldados y que, al ser representados en esculturas, fueron erróneamente interpretados como eslabones de cadenas a raíz de la historia de la batalla, estando documentados más de 50 años antes de la batalla.


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