El interés por llevar la lectura a la población y luchar de este modo contra el analfabetismo viene de antaño, y ha dado lugar a varias propuestas para acercar los libros a la gente. Durante la II República, en 1931, se creó el Patronato de Misiones Pedagógicas, que creó unas 5.000 bibliotecas populares, fijas y circulantes, con especial objetivo en los pueblos de menos de 5.000 habitantes. Más tarde, en septiembre de 1960, el Ayuntamiento de San Vicente recibió una carta del Centro Coordinador de Bibliotecas de la Provincia de Logroño informando de que se iba a poner en marcha una iniciativa llamada “Bibliotecas Viajeras” y ofreciendo al pueblo adscribirse a ella. El objetivo era promover la lectura y facilitar el acceso a la población de aquellos municipios en los que no existiera una biblioteca estable. Se empaquetarían lotes de libros en maletas que irían rotando por los municipios y serían renovados de vez en cuando. Se adjuntaba también un listado con las instrucciones para solicitar la participación y las normas que regían el servicio. Lástima que no se conserva, o al menos no está archivada junto con esta carta, copia de la respuesta que diera el ayuntamiento. Poco después se crearon los “Bibliobús”, que complementaba y apoyaba a las “Maletas viajeras”. En La Rioja el Bibliobús estuvo en funcionamiento desde 1983 a 1991, que desapareció de la noche a la mañana dejándonos a muchos con libros sin devolver y un agradable recuerdo de aquellas bibliotecas sobre ruedas de nuestra infancia.


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