Se trata de vecinos de San Vicente, San Asensio, Haro, Treviana, Anguciana y Rodezno, que fueron asesinados en una cuneta de la carretera de Labastida el 5 de noviembre de 1936. La exhumación se pudo llevar a cabo gracias al empeño de la asociación La Barranca y al de los descendientes de las víctimas, entre quienes destacaba Blanca Ramírez López, que aún recordaba aquella noche en que se llevaron a su padre. Los restos se depositaron en dos ataúdes con tapa de cristal que fueron expuestos en la plaza de San Vicente antes de ser llevados a misa en Santa María la Mayor. Después fueron conducidos al cementerio, donde fueron enterrados en una sepultura que también rinde homenaje al resto de represaliados de nuestro pueblo por su ideología política contraria al golpe de estado de 1936.


Art and Heritage
Traditions
Trip Ideas
Facilities and Help