A principios del siglo XVIII se estaba construyendo la ermita de Nuestra Señora de los Ángeles del Remedio, y entre los documentos que recogen los gastos están detallados dos pagos de 240 reales cada uno “para ayuda del pago de las coronas de plata sobredorada para la Virgen y el niño”, aunque no se indica cuánto fue el coste final. Las obras terminaron hacia 1737/1738 por lo que a partir de ahí las figuras lucirían las coronas en las fechas destacadas. Sin embargo, en 1799 fueron robadas y el pueblo de San Vicente no quiso dejar pasar tiempo con las figuras sin adornar, por lo que en ese mismo año se mandaron hacer otras coronas de plata en Haro, encargadas a Saturnino Quintana, que costaron 5.973 reales y que lucen las figuras desde entonces.


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