La guerra civil de Navarra, parte I
Entre 1451 y 1464 tuvo lugar una guerra civil en el reino de Navarra que se desarrolló más como una pelea familiar que como una guerra militar, pero las batallas que hubo afectaron, para no variar, a San Vicente de la Sonsierra. Veamos en primer lugar a los protagonistas que desencadenaron este episodio de nuestra historia:
Antes de empezar, te dejo un esquema de sus relaciones familiares para intentar ubicarnos un poco. Fíjate que a Blanca I de Navarra la tenemos en tres lugares porque con sus dos matrimonios es complicado representar los lazos entre ellos.

BLANCA I DE NAVARRA.
Era la tercera hija del rey Carlos III el Noble de Navarra y de Leonor de Trastamara. Era nieta por línea paterna de Carlos II el Malo y por línea materna de Enrique II de Trastamara, los dos de los que hemos hablado en la Batalla de Nájera, que tras muchos dimes y diretes, de “hoy te apoyo, pero mañana no”, terminaron casando a sus hijos para hacer las paces.
Blanca era chica y además la tercera, así que no se esperaba que llegara a ocupar el trono, por lo que la casaron con el rey Martín I de Sicilia por aquella costumbre tan de entonces de establecer alianzas políticas a costa de la vida de las hijas, que para eso se tenían. Blanca marchó a Sicilia, donde enviudó, pero era tan buena gobernando que el pueblo y su suegro, Martín I el Humano de Aragón, la dejaron de regente. Cuando murió su suegro, Blanca se convirtió en la vía más rápida para hacerse con la corona de Sicilia así que de repente todo el mundo quería casarse con ella, pero Fernando I heredó el trono de Aragón, se nombró rey de Sicilia y acabó con las aspiraciones generales de llegar al trono siciliano a través de la viuda.

Mientras tanto a Blanca le ocurrieron dos importantes sucesos: se le fueron muriendo los hermanos hasta que se convirtió en la heredera en Navarra, y la casaron con el infante don Juan, segundo hijo de Fernando I rey de Aragón. Pero Blanca ya tiene experiencia gobernando y al casarse se pacta que la corona de Navarra la heredarán los hijos que tuvieran juntos, y si muere ella antes de tener hijos, su marido se volverá a Aragón sin derecho a nada.
JUAN II DE ARAGÓN.
Don Juan era el segundo hijo del rey Fernando I de Aragón (Fernando I era nieto de Enrique II de Trastamara y de Pedro IV) y de Leonor Urraca de Alburquerque (que era sobrina de Enrique II de Trastamara).
¿Te has perdido? No me sorprende. Es que en esta época, lo de mezclarse con el pueblo llano lo veían muy feo, pero casarte con tu tía, tener un hijo y a él casarlo con tu prima cuando se queda viuda de tu otro primo, pues no les parecía tan mal porque donde hay nobleza, hay alegría. Otro día si quieres hablamos de la endogamia en las casas reales…
Como el trono aragonés lo tenía que heredar el hijo mayor, Alfonso V el Magnánimo, a don Juan lo enviaron a gobernar Sicilia, donde sustituyó a Blanca I. Pero cuando Alfonso dejó claro que lo de tener hijos legítimos no entraba en sus planes, don Juan se convirtió en el heredero y, con permiso especial del Papa (porque eran primos), se casa con Blanca I de Navarra.

Del matrimonio de Blanca I y el infante don Juan nacen Carlos, Juana (que muere pronto), Blanca y Leonor. El orgulloso abuelo Carlos III de Navarra se inventa el título de Príncipe de Viana para su nieto, al estilo de otras coronas europeas que también dan un principado al heredero para ir encaminándolo a la corona y legitimar así sus derechos al trono. Cuando muere Carlos III en 1425, queda Blanca I como reina de Navarra y don Juan como rey consorte, es decir, no por tener él los derechos sino por estar casado con Blanca. En 1436 se firma una paz con Castilla acordando la boda entre sus respectivos hijos: Enrique heredero de Castilla (futuro Enrique IV), y Blanca de Navarra porque Juana, que era la mayor, ya había muerto. San Vicente de la Sonsierra aparece como uno de los firmantes de este tratado de paz.
Don Juan, que aún no veía claro lo de llegar a ser rey de Aragón y que en Navarra mandaba poco porque estaba su mujer primero, se metió en la guerra civil de Castilla de 1437 a 1445, pues al descender de castellanos, tenía derechos y aspiraciones territoriales en ese reino. Se formaron dos bandos en Castilla:
- el rey Juan II de Castilla; con Enrique que era el príncipe de Asturias; y con el condestable Álvaro de Luna
- los nobles castellanos; con los infantes de Aragón don Juan y don Enrique
La guerra castellana la terminó ganando el bando del rey en la Batalla de Olmedo, pero hasta entonces don Juan estaba entretenido y no hacía mucho caso a Navarra.
PRÍNCIPE CARLOS DE VIANA.
Era el primogénito de Blanca I de Navarra y el infante don Juan de Aragón (futuro rey Juan II de Aragón), pero tenía más afición por la cultura que por las intrigas políticas. Su abuelo, Carlos III de Navarra, creó el título de Príncipe de Viana expresamente para él, para dejar claro que la línea sucesoria debía ir en esa dirección pues en esta época la sucesión a la corona se guiaba por quién era el primogénito pero los nobles eran quienes elegían y decidían, y si el primogénito no gustaba, pues elegían a otro sin dudarlo.
El Principado de Viana, además de un título honorífico, conllevaba el señorío de varios pueblos y sus tierras, entre los que se encuentra San Vicente de la Sonsierra y sus poblados, además de Laguardia, Bernedo, Viana, etc.

Cuando muere Blanca I, en 1441, deja establecido en su testamento una cláusula por la que Carlos no debía nombrarse rey sin la bendición paterna. Esto, que en principio era un intento de mantener la buena relación entre ambos para asegurar que Juan no se ofendiera y Carlos no perdiera sus derechos a la corona de Aragón, en realidad supuso un tecnicismo al que don Juan se aferró para no perder su parcela de poder. No perdamos de vista que Blanca I murió en 1441 pero don Juan no heredó la corona de Aragón hasta que murió Alfonso V en 1458.
El caso es que mientras duró la guerra en Castilla, Carlos pudo gobernar Navarra con tranquilidad, bajo el título que le dio su padre de Lugarteniente General, porque don Juan no renunciaba a ser rey bajo ningún concepto. Para ayudarse, Carlos se apoyó en Juan de Beaumont, que era uno de sus más antiguos consejeros y que descendía de las casas nobles de los Pirineos, por lo que se favorecía a los pueblos de la montaña frente a los del llano.

BLANCA II DE NAVARRA.
Era la tercera hija de Blanca I y don Juan, por detrás de Carlos y de Juana, y hermana mayor de Leonor. En el tratado de paz que se firmó en 1436 se acuerda que se case con Enrique, el heredero de la corona de Castilla, pero el matrimonio no se consumó y con los años fue anulado. Cuando se firma la paz de la guerra de Castilla, se promete a Enrique con una noble castellana y Blanca, soltera de nuevo, vuelve a Navarra, donde es encerrada por su padre en Olite a la espera de que surja otro noble con el que convenga casarla.
Cuando se caldea el ambiente entre los partidarios del Príncipe de Viana y los de don Juan, Blanca se convierte en un peón que los beamonteses podrían querer utilizar ya que, hasta que Carlos tenga hijos, Blanca es la siguiente en la línea sucesoria. Su padre, para evitar que la utilicen en su contra, la envía a Francia a vivir con su hermana pequeña Leonor, que estaba casada con Gastón IV de Foix, que se llevaba muy bien con su suegro y le apoyaba en las batallas. Pero Blanca nunca llegó a casa de su hermana pues murió por el camino en extrañas circunstancias.

ENRIQUE IV DE CASTILLA.
Perteneciente a la familia Trastamara, Enrique era hijo de Juan II de Castilla y de María de Aragón, que eran primos, lo que significa que era tataranieto de Enrique II de Trastamara y tataranieto de Pedro IV de Aragón tanto por vía materna como paterna.
Era heredero de Castilla así que tenía el título de Príncipe de Asturias pero su padre tuvo que enfrentarse a sus primos los infantes de Aragón, don Juan y don Enrique, que querían arrebatarle el poder. Enrique IV de Trastamara participó en la Batalla de Olmedo, donde ganó Castilla y se quedó con el territorio de La Rioja hasta el río Ebro.
Lo casaron con Blanca II de Navarra, pero al poco tiempo se anuló el matrimonio. Para contrarrestar el poder del infante don Juan de Aragón, Enrique apoyó a su excuñado Carlos Príncipe de Viana durante la Guerra Civil de Navarra.
Hermanastro de la futura Isabel la Católica y padre de Juana la Beltraneja, su muerte y sucesión también desembocó en una guerra civil pues Isabel aprovechó los rumores sobre su incapacidad para consumar el matrimonio con Blanca para poner en duda que Juana fuera hija legítima suya.

Con estos personajes, veremos en otro texto cómo se desarrolló la Guerra Civil de Navarra y sus consecuencias para San Vicente.
