A los pies de la sierra de Cantabria...

San Vicente de la Sonsierra

Eduardo Martínez y Felisa Lafuente recibiendo el trofeo (Haro 1966)

Hoy en día, la asociación de danzas la componen más de cincuenta personas con edades comprendidas entre los cuatro y cuarenta años, siendo la edad media sobre los veinte años y ha recibido numerosas condecoraciones en los concursos a los que ha asistido. Así mismo, ha acudido a diversos certámenes nacionales e internacionales.

Ya en 1954, los danzadores locales se presentaron a un concurso promovido por la Sección Femenina llamado “Carrusel de fantasía” que tuvo lugar en Logroño. Lograron el segundo puesto tras las de esta localidad. Fue el primer éxito de los danzadoras locales fuera del pueblo. Como consecuencia del éxito obtenido, fueron enviadas a danzar a Calahorra y volvieron de nuevo a Logroño para bailar frente a Francisco Franco, con motivo de la inauguración de la carpa de la Plaza del Espolón.

En 1966, en la plaza de Toros de Haro, se celebró un concurso entre distintas localidades riojanas exhibiendo cada una su destreza en sus danzas. San Vicente obtuvo el primer premio.

Una vez que se fundó la Asociación de Danzas, fueron continuos los desplazamientos a otras provincias. Destacamos la presencia en El Ferrol (87), Xove (87), Gallur (88), Miranda de Ebro (88), Sevilla (92), Pontevedra (99), Entrego en Asturias (2000), Xarria en Lugo (2000) y Portugal y Vigo en 2001 así como a localidades de Álava (Labastida, Laguardia y Vitoria), León, Aragón, …

Desde que se inició en 1987 el Día del Danzador han venido a nuestra localidad distintos grupos de danzas, provenientes de El Ferrol, Xove, Miranda de Ebro, Gallur, Cazorla (Jaén). En 1996 se realizó en nuestra localidad el I Festival Internacional de Folklore donde intervinieron grupos de Rumania, Taiwán y San Vicente. El 26 de Julio de 1997 tuvo lugar el II Festival Internacional de Folklore de San Vicente de la Sonsierra con la actuación de grupos de Argentina, Polonia y San Vicente. En el 2000 se realizó un Festival Nacional de Danza con grupos de León, Asturias y Lugo.

Ya metidos en el siglo XXI, se han producido intercambios con localidades riojanas (Alberite, Navarrete, etc., se acude a la fiesta de San Felices (Haro) desde 2006 y se ha salido a alguna localidad gallega y a nuestro pueblo hermanado, Montussan.

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Gaita o dulzaina
Clarinete
Clarinete requinto

Tres han sido los instrumentos de viento-madera que se han empleado para interpretar nuestras danzas a lo largo de su existencia: la gaita o dulzaina castellana, el requinto y el clarinete. Las danzas en nuestra localidad se interpretan únicamente con un solo aerófono a diferencia de las localidades cercanas donde es frecuente el uso de dos gaitas y un tambor.

Gaita o dulzaina castellana

Es el instrumento que se emplea para representar las danzas hoy en día en San Vicente. Tenemos constancia de que la gaita empleada en la primera mitad del siglo XX en nuestras danzas estaba afinada en DO y no tenía llaves.

La gaita es un aerófono de lengüeta doble soplado directamente, es decir que el sonido se genera  por la vibración  de dos láminas, generalmente de caña, colocadas una sobre otra (lengüeta doble) al impulsar el aire desde la boca por un espacio abierto existente entre ambas.

D. Lorenzo Sancho, es el constructor de la dulzaina con llaves que emplea el actual tañedor en San Vicente, Manuel Medina Caro.

Clarinete

El empleado en San Vicente por Carlos Brea y Luis Verde ha sido el clarinete en SI bemol. El clarinete actual tiene una extensión de casi cuatro octavas, es decir, abarca desde el Mi 2 hasta el Do 6. Tiene tres registros: el registro grave, el registro medio y el registro agudo.

Clarinete requinto

Requinto se denomina en la antigua Castilla a una dulzaina más pequeña (probablemente una quinta por encima de la normal) pero también se generaliza para cualquier dulzaina sin llaves y palheta llaman en Portugal a una dulzaina rústica, por asimilación al nombre recibido por la lengüeta (diminutivo de pala).

Caja

Caja o redoblante

Es otro membranófono percutido. Consta de un cilindro plano metálico (de unos 10 cm. de altura) recubierto en sus dos bases por dos parches de plástico -antiguamente eran de pergamino- tensados con unos tornillos y palomillas. En el parche inferior se fijan unas cuerdas metálicas que actúan de bordones. En las antiguas eran de tripa o de cuerda de guitarra entorchada. Se toca con dos palillos y acompaña normalmente a las dulzainas o gaita de fole. Actualmente los modelos que se utilizan son de batería, viéndose muy pocos modelos autóctonos. En algunas zonas se denominaba "tambora", por contraposición al sonido grave del tamboril.

Los idiófonos empleados en las danzas de San Vicente son:

Castañuelas

Idiófono (de idios = propio y fono = sonido) popular entrechocado extendido por toda la península, con el que se acompañan las danzas. Pueden ser de madera de ébano, boj, nogal, granadillo, castaño, y acebo. El tamaño más usual es de 8 a 10 cm. Van adornadas con tiras de colores que ondean tras el movimiento de los brazos.

Cascabeles

Son idiófonos sacudidos que solo lo emplean los cachiburrios y que se colocan en la pierna, por debajo de la rodilla. También los podemos encontrar en las sayuelas de los danzadores.

Palos

Idiófono entrechocado que durante los troqueaos emplean los danzadores para golpearlo contra el de sus compañeros al ritmo de la música y siguiendo la coreografía pertinente de cada danza. Estos crean una melodía que se superpone a la gaita y a la caja. Normalmente son de madera de boj o acebo para crear un sonido brillante.

En San Vicente cada danzador emplea un único palo, característica común a las poblaciones riojanas cercanas a la orilla del Ebro y, sobre todo, las de la margen izquierda del río. Ejemplos de danzas con un solo palo también son San Asensio, Briones, Fuenmayor, Ollauri, Elciego y Villabuena.

Castañuelas
Palos

Existen otras herramientas que intervienen en las danzas que no tienen ninguna incidencia acústica:

Barras

En la actualidad sustituyen a las antiguas espadas, al igual que los palos.

Son unas barra metálicas de 1 metro de longitud y 2 cm. de circunferencia recubiertas de cintas con los colores de la bandera española o riojana.

Árbol con cintas

Es un palo grueso de madera sujetado por dos danzadores del que cuelgan ocho cintas de colores. Tiene una longitud aproximado de 2.80 mts. Esta danza con árbol es común en toda La Rioja y también en el resto de España e, incluso de Europa.

Barras
Árbol de cintas
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Dentro del grupo de danzadores podemos encontrar dos funciones distintas: el danzador propiamente dicho y el cachiberrio.

Para formar parte de la cuadrilla de danzadores no se necesita ningún requisito especial por parte de los vecinos. Es suficiente con acudir a los ensayos propuestos por el encargado local y dominar toda la coreografía pertinente. Tampoco importa la edad. Suele estar comprendida entre los 4 y los 40 años si bien es raro encontrarnos con gente de más de 30. En los pasacalles pueden participar más danzadores además de los ocho que bailarán los ‘troqueaos’. (denominamos ‘troqueaos’ a aquellas danzas que se realizan en la plaza del municipio donde se realizan coreografías con palos, castañuelas, barras, árbol…)

El cachiberrio.- El concepto utilizado en el municipio se refiere a un danzador joven, generalmente un niño, siempre de sexo varón, que se coloca separado del grupo dirigiéndolo para ir señalizando las orientaciones de las calles en los troqueaos. En contadas ocasiones, una de las actuaciones que realizaba era la de comportarse como un “culebrilla” y se metía entre medio de ellos, como si estuviera molestando, para marcar la calle a continuación con maestría. Se trataba de dar espectáculo y comportarse, en cierta forma, como si fuera un bufón.

Otra de sus atribuciones son la de encaramarse en el último piso de la danza del castillo y cantar las loas respectivas al santo y autoridades competentes, favorecido por su poco peso al tratarse de un infante. También se sitúa al frente del grupo de danzadores al realizar el pasacalles, atribuyéndose las funciones propias de conductor de todos ellos. Por otro lado, en ocasiones se han atribuido también la función de recoger los donativos de los propios espectadores para ayudar económicamente al grupo danzador.

La figura del cachiberrio en los troqueaos ha desaparecido a partir de la mitad de la década de los 80. Es únicamente en la danza del Castillo donde mantiene su presencia.

VESTIMENTA

  1. Pantalón largo hasta los tobillos.
  2. Sayuela de colores, sobre el pantalón y que llega hasta un poco más arriba de la rodilla.
  3. Faja roja que sujeta la sayuela
  4. Tiras de colores que penden sobre la faldilla por ambos lados.
  5. Camisa blanca
  6. Coderas, una en cada brazo, con cintas de colores de la bandera de La Rioja.
  7. Mantón de Manila negro con flecos, con bordados de motivos diversos, formando un triángulo que se dispone sobre los hombros con un pico colgando sobre la espalda y los otros dos extremos sujetos y anudados al pecho.
  8. Alpargatas blancas con cintas o hiladillos rojos entrecruzados.
  9. Coscorronera. Pañuelo anudado a la frente con el nudo a la izquierda. Esto de fijar a la izquierda el nudo es de tradición fundamentada a partir de los años 80. Por diferentes imágenes de fotografías recopiladas desde los 40 vemos que no había un criterio unánime en la colocación a un lado o a otro.

LAS MUJERES

  1. Camisa blanca.
  2. Corpiño negro.
  3. Falda roja con dos o más rayas negras, sayas y pololos blancos.
  4. Delantal negro.
  5. Alpargatas blancas con cintas rojas.
  6. Mantón de Manila negro o blanco sobre los hombros. Desde mitad de los 80, las mujeres han usado también el mantón blanco, cuando se trataba de todas las integrantes de sexo femenino. En este caso, las 4 muchachas que ocupaban los 4 puestos centrales, se visten con mantón blanco y las chicas exteriores, uno de color negro.
  7. Lazo negro sobre la cabeza, con el pelo recogido por una trenza.

La vestimenta de los cachiberrios en San Vicente es muy parecida a la del grupo, teniendo algún elemento propio distinto del resto (que marcamos en cursiva):

  1. Pantalón largo hasta los tobillos.
  2. La sayuela de colores o arlequinada. En ocasiones, esta faldilla no se ha usado.
  3. Faja roja que sujeta la sayuela
  4. Tiras de colores que penden sobre la faldilla por ambos lados.
  5. Camisa blanca
  6. nbsp;Coderas más pequeñas, una en cada brazo, por la edad jóven del danzador.
  7. Dos pañueletas cruzadas sobre los hombros. El mantón de Manila no suele emplearse.
  8. Alpargatas blancas con cintas o hiladillos rojos entrecruzados.
  9. Pañuelo anudado a la frente con el nudo a la izquierda.
  10. Cintas de cascabeles en las perneras, por debajo de las rodillas.
  11. Bastón con cola de caballo o 2 palos cortos
  12. Hay que reseñar que durante la danza del castillo normalmente los mozos y/o mozas se despojan de sus sayuelas, mantones y otros complementos para que no les resulte molesto a la hora de formar la torre.

Alpargatas
Coderas
Mantón
Sayuela
Vestuario completo
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  • Texto: Rubén Fernández Mendoza
  • Fotografía: Jon Ander Zabala

LAS BARRAS

Es posiblemente, la única danza autóctona de la localidad y distinta al resto de troqueaos debido al empleo de un instrumento distinto y su especial coreografía. Con esta danza también se hace referencia a San Vicente como localidad  fronteriza entre los dos reinos de Castilla y Navarra. Las barras han sustituido a las espadas, quizá para indicar el carácter pacificador de los lugareños. Un posible razonamiento a la coreografía podría ser el siguiente: tras la batalla en la que hay carreras y movimientos en espiral (cuando siguen todos al guía), se reúnen agachados en el centro para debatir las acuerdos de paz entre ambos bandos mientras los dos que bailan de pie discuten los distintos aspectos o temas de la negociación. Tras las conversaciones todos pasan por el arco de un territorio. Se repiten las negociaciones y el paso por el otro arco vecino, situado en el otro extremo del puente. El corro final todos unidos por las barras denota la armonía final tras la contienda.

Esta danza, original de San Vicente y distinta al resto de troqueaos, es la más representativa debido al empleo de un instrumento distinto y su especial coreografía

EL ZAPATEADO, EL RASGADO O EL RÁPIDO

Esta danza con palos ha recibido varios nombres. Los tres hacen referencia a la alta exigencia física que requiere su ejecución. Se realiza a un ritmo muy vivo durante toda ella. El nombre de “zapateado” hace alusión a la acepción local del término “zapatear” que significa correr muy rápido.

Se inicia con un salto y un cuarto de giro. Se golpean los palos por abajo 12 veces (4 grupos de 3 golpeos (frente, lado, frente) y luego por arriba igual número de veces. Se está en todo momento saltando cambiando de pie y los exteriores tienen que hacer desplazamientos rapidísimos para llegar a golpear en tiempo con la nota fuerte del primer compás de la nueva frase. Pasan por las cuatro calles. Se hace difícil saltar con la mano flexionada por detrás.

EL JUNCO VERDE

El sentido que se le ha dado a esta danza de palos, una vez que se incorporaron las mujeres al grupo, es la que los paisanos que estaban descansando junto al río Ebro de sus tareas del campo, las mujeres bailaban para ellos en el periodo de asueto. En la danza, cuando las mujeres situadas en el interior de la formación bailan sólo ellas, los hombres están sentados sobre el palo. La cadena final demuestra la correspondencia de los hombres al cariño de las mujeres a pesar del cansancio de aquéllos

LA CADENA

El sentido atribuible a esta danza de palos la podíamos encuadrar dentro de las continuas disputas que el pueblo tuvo como lugar fronterizo entre Navarra y Castilla. Los arcos que forman los que troquean en el centro en diagonal pueden hacer referencia a los arcos del puente que divide los dos territorios. Se intercambian dos calles a la vez, en las que se desarrolla un arco en el centro de las mismas, teniendo que pasar a la siguiente calle con gran rapidez debido a la dificultad de ejecución. La cadena circular final sería la cruenta batalla entre los dos reinos.

EL CRUZADILLO

Danza de palos cuya relación se limita a una danza de armas con distinta coreografía.

Salto y cuarto de giro para comenzar. Se cogen los palos por los extremos y a la vez que se hacen los cruces con el compañero de enfrente y el de al lado (pasadillas), se balancea ligeramente el palo. En el último tiempo de la frase, se realiza un salto y comienzan los doce golpeos por abajo típicos, con flexión de tronco,  (tres  por cuatro veces) y se cambia de orientación. Se pasan por las cuatro calles.

LOS OFICIOS

Se rinde homenaje a todos los trabajadores que desempeñan su labor para poder subsistir y mantener a los suyos. Los oficios mostrados hoy en día son: cavador de tierra, hilandera de tejido, peluquero, segador de hierba, tañedor de guitarra, herrador y animal que es atendido. Es probable que los oficios hayan cambiado con el transcurrir de los tiempos

EL SOLDADO

Es evidente que esta danza quiere rendir pleitesía a todos aquellos que han ido a la guerra a defender a su patria así como a todos los jóvenes que se incorporaban a filas a realizar el servicio militar.

SALTANDO

Danza con palos cuya relación se limita a una danza de armas con otra coreografía.  Salto y cuarto de giro. Se hacen cambios de apoyo saltados cogiendo el palo por ambos extremos con movimientos de izquierda a derecha. El primer movimiento de brazos de cada danzador se hace a la izquierda a la vez que se levanta la pierna izquierda. Como todos lo hacen igual,  se produce un movimiento contrapeado. Termina la frase con un golpeo arriba para luego seguir con el típico grupo de 12 golpeos por abajo (3X4) y pasar después por las cuatro calles.

EL ARBOL

Esta danza está difundida por muchas localidades riojanas, españolas y europeas. Siguiendo a Mircea Eliade, “el árbol funciona aquí como símbolo de renovación, como eje cósmico o como centro del mundo.  El trenzado y destrenzado apunta a por la línea de la creación y destrucción a nivel cosmológico a la vez que a nivel humano, representa un rito de tipo agrario que intenta representar la renovación cíclica del medio y de la vida den sí misma. La acción de trenzar y destrenzar las cintas, pues, simboliza el acto de construcción y destrucción, de hacer y deshacer, de nacer y morir en cualquier sentido. Es un ciclo vital del cual dependen las sociedades agrarias…” como la de San Vicente.

La música fue adoptada procedente del árbol de la localidad vecina de Briones. La música local se perdió en torno a 1950,  si bien debía ser importante el parecido entre ambas melodías

EL PASACALLES

En origen, los danzadores acompañaban la procesión desde San Pelayo hasta San Vicente y viceversa.

Por otro lado, los danzadores han acompañado también a las autoridades competentes en su camino desde el Ayuntamiento hasta la iglesia respectiva.

Cuando se realizan las procesiones, suelen estar encabezadas por los monaguillos con la cruz y los cirios seguidos de los danzadores en dos hileras y, al frente y en el centro de éstos, si lo hubiera, el cachiberrio. Le siguen los músicos y detrás de ellos, la imagen venerada. Detrás de ésta, las autoridades municipales o regionales.

Es un baile donde predominan los movimientos en suspensión, tanto en la traslación como en el salto final de la frase musical.

PASADILLAS

Es junto con el vals de los enamorados, la única danza que nos ha llegado para ser ejecutada con castañuelas, también llamados palillos. Ignoramos si su origen puede ser una danza guerrera o de armas y con el paso del tiempo se sustituyeron por los palillos.

Esta danza contiene, previo a dos saltos, una serie de cruces por la izquierda con el compañero de enfrente y después con el de al lado para buscar a continuación nueva calle quedando en otra fila con respecto al inicio. Así se van pasando por las cuatro calles.

Cadena final en círculo enfrentándose de uno en uno con todos los compañeros y rodeándose por la izquierda. Realización de un salto, flexionando las rodillas en el vuelo, cada vez que se abandona al compañero para buscar a la nueva pareja. Se realizan, pues, 8 saltos. Los danzadores hacen sonar sus castañuelas en los tiempos fuertes de los compases.

La coreografía que se interpreta en nuestra localidad es una variante de la denominada “contradanza”, baile típico de muchas localidades riojanas, de difíciles figuras.

VALS DE LAS CASTAÑUELAS

Originalmente era una danza de palos. Tenía la característica especial de ser la única en bailarse con dos palos cada danzador.

Ignoramos cuál fue la razón por la cual dejó de interpretarse esta danza en torno a 1940. Afortunadamente, la música se ha conservado hasta nuestros días lo que ha permitido crear una nueva danza a partir de 1987, cuya coreografía está basada en una danza de Pontevedra, fruto del intercambio folclórico producido durante esas fechas. Esta danza tiene unos movimientos coreográficos muy distintos al resto del corpus danzario.

Al emplear distintos instrumentos en la danza y basarse en una coreografía ajena, el sentido de la misma ha cambiado pasando de ser una danza guerrera de armas (dos palos imitando las espadas) a un baile (vals) de enamorados que se danza con castañuelas. Por la propia denominación de la danza y su coreografía actual es un baile diseñado para ser interpretado por cuatro chicas y cuatro chicos, formación que era la habitual en esos años.

Tras un ‘tira y afloja’ entre los dos sexos y un cortejo posterior, finalmente se llega a un entendimiento entre ellos. Se desconoce el título original de la danza.

EL CASTILLO

Lo podemos relacionar con el deseo de aproximarse lo máximo posible a la divinidad venerada para lanzar desde lo alto las loas que se merece. En el caso de San Vicente, podríamos asociarlo a los distintos niveles de amurallamiento que hay en la colina sobre la que se erige el Castillo.

Se colocan 5 danzadores de pie abrazados entre sí por cintura y hombros que forman el primer piso. Al compás de la música van saliendo tres danzadores,  de uno en uno, girando sobre sí mismos para situarse encima de los anteriores constituyendo así un segundo piso. La forma de éstos de aproximarse al Castillo está tomada según se realiza en Calahorra.

A continuación entra el cachiberrio bailando también y se encarama finalmente en el tercer piso. Desde lo alto y cuando se apaga la música canta en voz alta unas loas al santo respectivo, al pueblo y a los danzadores.

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